Biografía de Leo Marini
Leo Marini, cuyo nombre verdadero es
Alberto Batet Vitali y apodado cariñosamente
La Voz que Acaricia, fue un legendario cantante y
actor argentino. Nació el 23 de agosto de 1920, en Mendoza,
Argentina, y falleció en la misma ciudad el 15 de octubre del año
2000. Considerado una de las máximas figuras doradas del bolero en
toda Hispanoamérica, su voz cálida, aterciopelada e inconfundible
fraseo marcaron una época dorada en la música romántica
continental.
Entre sus interpretaciones más célebres sobresalen himnos
inmortales como
"Mala mujer", "Señora bonita", "Yo vivo mi
vida", "Bonifacio", "Ficha negras", "Maringa" y
"Linda
caleña", piezas que trascendieron generaciones y lo
consagraron como un ícono indiscutible de la canción popular
hispanohablante.
Significado del nombre
Fue bautizado como Leo Marini por su maestro Juan Díaz Andrés,
junto al presentador Francisco Fábregas.
Niñez, Juventud y Vida Familiar
Leo Marini nació y creció en la ciudad de Mendoza en el seno de un
hogar humilde y trabajador. Fue hijo de Luis Batet, propietario de
un restaurante local llamado Los Tres Hermanos, y de Herminia
Vitali, quien atendía una tienda de abarrotes. Con apenas cinco
años sufrió la trágica pérdida de su padre. Tras este
acontecimiento, su infancia y juventud se desarrollaron bajo el
cuidado de su madre y de su padrastro, quien asumió su crianza con
afecto y dedicación.
Desde muy joven demostró una afinación impecable y una memoria
musical prodigiosa. Él mismo relataba con humor que su primer
contacto con el arte fue a través del silbido constante por las
calles de su barrio y sus prácticas líricas informales en el baño
de su casa para aprovechar la resonancia, mientras dividía su
tiempo entre los estudios nocturnos y diversos trabajos
diurnos.
Inicios de Leo Marini en la Música
Su carrera profesional despegó a comienzos de la década de 1940. Al
año siguiente, decidió trasladarse a Valparaíso y Viña del Mar,
Chile, donde comenzó a presentarse con gran aceptación en programas
radiales de la emisora Radio Cuyo y en salones de baile locales. En
1942, regresó a Buenos Aires, Argentina, con mayor madurez vocal,
captando la atención de directores orquestales de renombre.
Bajo la orientación del director de orquesta cubano Américo Belloto
Varoni, realizó sus primeras grabaciones para la filial argentina
de Odeón. El impacto de sus discos de 78 RPM fue inmediato,
consolidándolo velozmente como una de las promesas más sólidas de
la canción romántica en el Cono Sur.
Género musical
Leo Marini fue uno de los máximos baluartes del bolero clásico, la
trova romántica y la música tropical bailable. Su estilo
interpretativo estuvo fuertemente influenciado por las grandes
voces líricas y populares de la época, como José Mojica, Alfonso
Ortiz Tirado y Juan Arvizu. Se distinguió por una voz de tenor de
timbre dulce y aterciopelado, caracterizada por un vibrato suave,
una afinación perfecta y un estilo íntimo que parecía susurrar al
oído del oyente, cualidad que le valió el inmortal seudónimo de La
Voz que Acaricia.
Trayectoria y Legado
Leo Marini fue un auge del bolero en América Latina, logrando que
los directivos de la filial argentina del sello discográfico Odeón,
le pidieran Belloto Varoni que grabara dos discos con él de 78 RPM.
El éxito de estos discos fue sorprendente y elevó aún más la fama
del cantante. Su debut en el cine fue en 1946, al transcurrir cinco
años desde que comenzó en la música, la primera película en la que
participó fue
"Sueña mi amor".
A finales de la década de los cuarenta, ya era considerado un
profesional de la música. Realizó una gira mundial, visitando
Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Cuba, Puerto Rico y
República Dominicana.
Tras culminar la gira que lo hizo conocido internacionalmente, Leo
Marini viajó a Cuba, donde une a
La Sonora Matancera. Tras años
con la agrupación, se retiró.
Tras firmar con la empresa discográfica venezolana, PROMUS, grabó
en Caracas, Venezuela, con una orquesta dirigida por su conocido
Arnoldo Nali, Carlos Andrés Pérez, ex presidente de Venezuela, lo
condecoró en 1978 por su trayectoria musical junto a Libertad
Lamarque, Dámaso Pérez Prado y
Pedro Vargas.
Con una carrera en ascenso, en 1980, Renato Capriles, director de
la orquesta de baile
Los
Melódicos, solicitó sus servicios como vocalista. Después de
trabajar como vocalista de diversas agrupaciones, Leo Marini se
radicó en Argentina, donde viajó periódicamente a los países de la
región (Perú, Chile, Ecuador y Colombia, entre otros) para
presentarse.
Durante finales de los años ochenta y la década de los noventa, Leo
Marini participó en emotivos conciertos de reencuentro con
exintegrantes de La Sonora Matancera en escenarios internacionales
como Nueva York y Miami, California, Estados Unidos, celebrando el
legado dorado de la agrupación cubana.
En 1993, fue diagnosticado un cáncer. A pesar de someterse a
continuos tratamientos médicos durante siete años, no abandonó por
completo su pasión por la música ni el contacto con su público
mientras la salud se lo permitió. En el año 2000, se retiró
progresivamente de los escenarios masivos para pasar sus últimos
años en la intimidad de su hogar junto a su esposa Gloria Solanas,
hasta su fallecimiento el 15 de octubre del mismo año, en Mendoza,
Argentina, a los ochenta años de edad.
Vida Personal
Leo Mirini se unió en matrimonio con la argentina Esther Salandari,
aunque en 1970, se separaron. Después se casó con la chilena Gloria
Solanas, con quien estuvo hasta los últimos días de su vida.
Muerte
Leo Marini falleció el domingo 15 de octubre de 2000, en Mendoza,
Argentina, a los ochenta años de edad, como consecuencia de
complicaciones derivadas de un cáncer diagnosticado en 1993,
padecimiento contra el cual luchó con serenidad y dignidad durante
siete años sin abandonar por completo su amor por la música.
Leo Marini permanece en la historia de la música popular como uno
de los intérpretes más elegantes, refinados y trascendentales del
bolero universal. Apodado con justicia La Voz que Acaricia, su
nombre quedó grabado junto al de las más grandes leyendas de la
canción romántica hispanoamericana. Gracias a una sensibilidad
interpretativa única, marcada por una calidez natural, una
afinación impecable y una dicción perfecta, logró convertir cada
una de sus piezas en un íntimo relato de amor y desamor que
traspasó fronteras geográficas y barreras generacionales.
Su prolífica discografía, compuesta por cientos de grabaciones
junto a agrupaciones fundamentales de la época de oro, constituye
un pilar imprescindible de la memoria sentimental de América
Latina. Sus canciones no solo dominaron las ondas radiales de todo
el continente durante décadas, sino que definieron la estética
sonora de una era dorada donde el bolero era el lenguaje del
corazón.
El legado de Leo Marini trasciende las modas y el paso del tiempo.
Su figura representa el rigor, la nobleza y la pasión de un artista
que consagró más de medio siglo de vida a la excelencia musical,
manteniendo un respeto absoluto por su público y por la poesía
cantada. A través de sus grabaciones inmortales y del imborrable
recuerdo de sus giras continentales, la voz suave, dulce y
reconfortante de este ilustre mendocino continúa viva, acariciando
la memoria colectiva y ocupando un lugar de honor en el altar del
cancionero hispano.